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Un espacio único que alberga miles de especies de flora nacional e internacional, desde cactuarios hasta las más exóticas orquídeas, protegidas en un ambiente controlado pensado en el desarrollo y conservación de las mismas. El jardín botánico ofrece una experiencia relajante, de conexión con la naturaleza y el poder respirar el aire más puro del lugar. 

Tiene una extensión de 7 hectáreas, cuenta con un clima tropical y cálido. Está construido con el fin de reunir conocimientos para la conservación y desarrollo de los recursos de las tierras altas del río Urubamba, con el fin de ofrecer opciones para la educación ambiental, la conservación de la agrodiversidad y la reafirmación de los valores culturales.

Forma parte del Hotel Casa Hacienda Florencio y fue fundado en 1917, hoy en día cuenta con una diversidad de plantas exóticas, cactus, plantas medicinales, tropicales, ornamentales, bonsáis y plantas de la flora andina.

Todos los visitantes podrán gozar y apreciar la belleza de la única reserva de la naturaleza viva y cultural del Valle Sagrado de los Incas, de propiedad original del Sr. Florencio Loayza.

Él residía ahí con su esposa e hijas, con el transcurrir el tiempo una de sus Hijas llamada Rosario Loayza contrae nupcias con el Caballero Felipe Marín Moreno, un reconocido y noble personaje público, Botánico de formación Universitaria, Académico, y acucioso investigador de la naturaleza. Con el apoyo de su honorable esposa, comienza a hacer uso del huerto, para transformarlo como un espacio experimental botánico, con una tendencia conservacionista y natural de diferentes especímenes propias de la región y la zona Andina. Habiendo iniciado su labor experimental, modificó sustancialmente el huerto, construyendo una infraestructura básica y adecuada a su quehacer y amor a la botánica, trabajando con un entusiasmo encomiable inicia el rescate de la flora nativa en vías de extinción, acondicionando su conservación, realizando además experimentos con injertos, hibridaciones, propagaciones e hidroponía.

El Dr. Felipe Marín Moreno, con gran esfuerzo e inagotable dedicación, entregó su vida a la pasión por las plantas y en especial por ése místico mundo cactario, dejando una gran variedad de muestras vivas de diferentes especies, que constituyen la colección cactaria quizás la más grande del país, y que hoy todavía podemos visualizar su extraña belleza, en el Gran Jardín Botánico y Cactario del Valle Sagrado de los Inkas. Al fallecer , en Noviembre del 2007, en honor a su férrea perseverancia e incólume voluntad, la familia acuerda seguir conservando la obra de su vida, como un Gran Jardín Botánico y Museo de sitio, abierto al público local, nacional y extranjero, y de ésta manera rendirle homenaje a su memoria como promotor y Maestro.

A partir de aquel momento se inicia su restauración, ampliaciones y arreglos que incluyen las secciones o áreas que funcionan actualmente, con el principal objetivo de la familia Marín Loayza, cuál es la de continuar con la obra y misión que el insigne Dr. Felipe Marín Moreno.

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